Posibilidades de uso para dominios: ¿cuáles existen?
Una dirección de Internet fija en forma de Localizador uniforme de recursos (URL) o bien nombre de dominio totalmente cualificado (FQDN) forma parte de la vida cotidiana de muchas personas y de casi todas las empresas. En la práctica, un dominio ofrece muchas posibilidades de uso que a menudo lo convierten en algo indispensable, en algunos casos constituyen una inversión lucrativa o, por ejemplo, cuando se utiliza más de un dominio de nivel superior como extensión de un sitio web existente, sirven para aumentar el alcance. Según el uso, conviene emplear un tipo de dominio específico —por ejemplo dominios genéricos (gTLD) o dominios específicos por país (ccTLD)— para lograr un efecto óptimo.
¿Qué es un dominio?
El término dominio es en realidad una forma abreviada de dominio de segundo nivel y dominio de nivel superior y, en el uso habitual, designa la dirección de Internet que un sitio web utiliza para direccionar su espacio web o para un VPS o un servidor dedicado. Técnicamente, sin embargo, este uso es una abreviatura ambigua, ya que para identificar un equipo mediante una combinación única de caracteres se compone de varias secciones, que incluyen al menos un subdominio y un dominio de nivel superior y están separadas por un punto. Las instituciones y organizaciones que gestionan los tipos de dominio genéricos, patrocinados (sTLD), nuevos (nTLD) o específicos por país permiten a sus clientes registrar nombres libres o, bajo determinadas condiciones, nombres no utilizados.
Analizado con más detalle, un dominio por tanto no es el nombre único de un sitio web: la dirección se compone en realidad de varios subcomponentes, desde el dominio de nivel superior hasta un subdominio, que conforman una jerarquía. Una analogía habitual en el mundo real es una dirección postal, que también se divide en unidades cada vez mayores —desde el destinatario, pasando por la calle y el número hasta el distrito, la ciudad y el país— para identificar de forma clara e inequívoca a un destinatario en todo el mundo. La entrega se realiza por vía electrónica, mientras que el sistema de nombres de dominio (DNS) proporciona la información sobre qué servidor dedicado o VPS es responsable de un sitio web.
¿Cuáles son los usos principales de los dominios?
Un dominio no se compra de forma permanente; el operador (registrador) del dominio de nivel superior (TLD) lo asigna por un periodo determinado al primer interesado. El plazo máximo y los costes dependen del tipo, y las condiciones para dominios genéricos o dominios geográficos pueden variar considerablemente según el criterio del registrador. El derecho de uso de un dominio durante una duración fija constituye, por tanto, un bien intangible que, no obstante, puede ser vendido a otras personas u organizaciones. De este modo también es posible ganar dinero con la compraventa de dominios. Tras el vencimiento del plazo, el titular actual tiene la opción exclusiva de renovarlo en las condiciones establecidas. Si renuncia a esta posibilidad, el dominio se libera tras un periodo de bloqueo de, por lo general, unas pocas semanas y puede ser adquirido por otros interesados.
En principio, el propietario de un dominio puede darle cualquier uso, siempre que el registrador no lo restrinja expresamente, por ejemplo estableciendo requisitos de contenido. Las principales posibilidades de uso de un dominio incluyen las siguientes:
- Uso para un sitio web privado o informativo
- Una tienda online u otra actividad comercial por Internet
- Presencia representativa, por ejemplo para empresas, destinada a la captación de clientes
- Uso como dirección para la comunicación por correo electrónico
- Inversión a corto o largo plazo en un dominio atractivo con potencialmente un alto valor de reventa
- Soporte para clientes de productos virtuales o físicos
- Plataforma para la venta de servicios como espacio web, soluciones en la nube o consultoría
- Aumento del alcance de un sitio web mediante varias TLDs en el marco de una estrategia multi-dominio
En la práctica, la mayoría de los titulares de un dominio prefiere utilizarlo para gestionar un sitio web con fines privados, comerciales o informativos o para aumentar el alcance de uno existente, por ejemplo mediante dominios específicos por país. El uso como inversión para una reventa lucrativa sigue desempeñando cierto papel, especialmente cuando se lanza una nueva Top Level Domain (nTLD), pero la situación ya no es comparable con la de finales de los años 90 hasta la introducción de las nTLD en 2008. No obstante, sigue siendo posible obtener altos beneficios con la inversión en dominios atractivos, específicos por país o genéricos. Otras aplicaciones de un dominio, como portal de correo electrónico o acceso a redes locales mediante acceso VPN, son frecuentes en empresas de mayor tamaño, que con una dirección adicional de Internet evitan el uso de un subdominio o, por motivos estructurales, delegan la administración de partes de la infraestructura TI en una filial.
¿Qué limitaciones puede tener un dominio en sus opciones de uso?
Solo unos pocos registradores imponen a sus clientes, al registrar, las opciones de uso para un dominio. Sin embargo, pueden existir requisitos formales que, por ejemplo, reservan dominios específicos por país para interesados en una determinada ubicación o asocian dominios genéricos a la pertenencia a un sector o a una temática concreta. Algunos ejemplos de dichas condiciones son el dominio .aero (para la industria de la aviación comercial y estatal), el dominio .int (empresas y organizaciones de ámbito global), el dominio .name (personas físicas) o el dominio .jobs (ofertas de empleo de instituciones estatales o empresas) y .shop dominio (comercio online).
Además, algunos registradores intentan restringir, mediante requisitos formales, el comercio comercial y el registro de nombres de dominio con fines de inversión. Por ejemplo, para ciertos dominios genéricos existe la obligación para el titular de que en esa dirección esté disponible una página web. En la práctica, no obstante, esta condición casi nunca se comprueba de forma activa; incluso las comprobaciones a instancia expresa tras quejas de otros titulares son una excepción poco frecuente. Dominios genéricos importantes y populares como el .com, el .org o el .biz, así como dominios específicos de país con interés global como el .de, renuncian por completo a tales requisitos y no restringen deliberadamente las posibilidades de uso de los dominios. Precisamente, algunas TLDs específicas de país se emplean con frecuencia como extensiones de dominio con doble sentido.
Créditos de la imagen: mohamed Hassan en Pixabay
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